Ludi García, directora de Ketchum Digital ha publicado esta semana en El Periódico de la Publicidad un artículo titulado ¿Políticos 2.0: moda o compromiso real?, donde reflexiona sobre los datos del Estudio políticos 2.o elaborado por Ketchum Pleon con motivo de las elecciones generales del 20N y la interacción de los políticos a través de la redes sociales durante la campaña. ¡No te lo pierdas!

¿Políticos 2.0: moda o compromiso real?

El proceso de maduración en la utilización de los medios sociales por parte de los políticos españoles dista todavía mucho de uno de los cases studies de mayor éxito: la campaña de Obama en 2008. A pesar de que la evolución se está produciendo a pasos agigantados, parece que es más el fenómeno “moda social” el que dirige sus estrategias digitales. Mientras que los políticos americanos, tanto demócratas como republicanos, siguen utilizando todas las posibilidades que ofrece el mundo online (blogs, redes sociales, webs, etc); los políticos españoles han ido iniciando su camino por Internet de diversas formas, abandonando o dejando aparcadas aquellas herramientas que les dan menos réditos.

Si bien hace unos años, aquellos políticos más avanzados se lanzaron a hacer sus propios blogs, dónde se sentían más libres para expresar sus ideas escapando incluso a veces de los órganos de control del partido. Hoy nadie duda que el debate está en Twitter, a pesar de que sigue siendo Facebook la red social más popular en nuestro país. Los candidatos del PP y PSOE tuitean hasta cerca de 100 veces al día, mientras que rara vez actualizan sus estatus en Facebook más de 4 ó 5 veces en el mismo periodo. Rubalcaba ha incrementado mucho su ritmo en Facebook, pero solo a raíz de la entrada en campaña electoral. Estos datos se desprenden del estudio elaborado por Ketchum Pleon dentro del Observatorio Políticos 2.0.

¿Por qué? Sin duda porque la atención mediática está ahora mismo muy presente en Twitter con gran número de periodistas e influenciadores. Para los partidos es más fácil que éstos lean allí sus estatus y les dirijan preguntas o bien difundan su mensaje. Además, no hay que olvidar que aunque los candidatos estén haciendo campaña en redes sociales, su principal objetivo es acumular el mayor número posible de titulares positivos en medios tradicionales. Twitter parece mejor herramienta para ello que Facebook.

También está siendo diferente el uso que los candidatos están haciendo de ambas redes sociales: mientras que Twitter es más una herramienta de conversación con los internautas, Facebook se limita a ser un canal de emisión dónde los políticos comparten enlaces a noticias, videos de campaña, fotos y archivos de audio. Con el paso del tiempo y en relación por ejemplo a las elecciones autonómicas de mayo, se ve una mayor profesionalización en los partidos de este tipo de comunicación.  Fueron unos cuantos los que se lanzaron a las redes sociales con perfiles personales en Facebook sin saber que a partir de los 5.000 amigos, ya no había posibilidad de crecer más. También se dieron casos de perfiles gestionados por equipos que habían intentado hacernos creer que los llevaban los candidatos directamente y fueron pillados. Todo esto ha evolucionado y son ya muchos los que tienen una estrategia clara de uso más o menos personal.

Es curioso, asimismo, en esta campaña como algunos políticos como Mariano Rajoy cuenta con más seguidores en Twitter que en Facebook siendo el número de usuarios bastante inferior en esta primera red social. ¿Cuál es la razón? Creemos que en España existe todavía ese pudor para hacer visible la ideología política y la gente prefiere refugiarse en el mayor anonimato que puede ofrecer Twitter frente a Facebook, que muestra de forma visible y permanente cualquier tipo de interacción y comentario que realiza el usuario.

A pesar de ello las cifras de seguidores o amigos que tienen nuestros políticos distan mucho todavía de las que alcanzan deportistas como Leo Messi o Ronaldo, o empresas como Ikea. Esto nos hace pensar si los españoles estamos más interesados por la decoración o el deporte que por la propia política.

Quizás este proceso de evolución o maduración del que estamos hablando en nuestros políticos en cuanto a la comunicación 2.0, deba producirse también en los internautas  (electores) y podamos ver poco a poco como este fenómeno crece y crece, constituyéndose como un canal de comunicación habitual tanto a nivel nacional como local. Las empresas por su parte deberán tener muy en cuenta qué es lo que va sucediendo y, no sólo monitorizar los diálogos entre políticos y ciudadanos, sino porque no participar de la conversación a través de un servicio que podríamos denominar Public Affairs 2.0.

En cualquier caso, la comunicación digital implica compromiso y diálogo por parte de todos. Tendremos que esperar al final de esta campaña y a las elecciones del 20N para ver si esto es de verdad o solamente hemos asistido a un uso buscando réditos electorales. Esperemos que no y que nuestros políticos entiendan que este es un camino sin retorno.

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