Por Patricia Coronado – Senior Account Director. En esta profesión nos enfrentamos a todo tipo de situaciones, pero hay algunas iniciativas que te hacen sentir que contribuyes humildemente a buenos fines. Y eso pasa cuanto participas en proyectos como El Círculo Olay, una iniciativa de carácter social que no deja frío a nadie.

Todo lo contrario. Desde su primera edición, y ya vamos por la quinta, el día del evento final he visto cómo se llenan de lágrimas los ojos de políticos, financieros, periodistas muy conocidos y hasta de avispados paparazzi que andan a la caza de otro tipo de noticias, no siempre de aquellas que contribuyen a la felicidad de alguien.

Como cada año, en el hotel Palace y con la magnífica colaboración de Olga Viza, se celebró el cierre de las actividades anuales del Círculo OLAY. El acto se inició con un merecido homenaje a la trayectoria profesional y personal de Sara Baras, quien se encargó de la entrega de tres ayudas económicas de 24.000€ a tres mujeres que realmente las necesitan.  Los responsables de OLAY y Miembros del Círculo (Pilar Cernuda, Inma Shara, Estrella Morente, Jose Coronado, Joaquín Berao, Juan Duyos y la propia Olga Viza) las eligieron entre las más de 1.000 candidaturas recibidas este año.

Con piernas temblonas y rostros que reflejaban sus inevitables nervios, una a una fueron subiendo al escenario a recoger su premio, mientras todos los asistentes escuchaban muy atentamente sus historias. La primera fue Sonia, una joven de raza gitana que ha intentado aprovechar cada segundo de una vida en un entorno en que la mujer no ha nacido precisamente para destacar. Formadora ocupacional en cárceles y centros de drogodependientes, gracias a su tesón ha conseguido el acceso a la Universidad sin haber acabado ni siquiera la EGB. Ahora, con la puerta abierta de la Facultad, sueña con estudiar Nutrición Humana y Dietética y para que lo consiga el Círculo OLAY le entregó la beca. No tengo palabras para describir la cara de esa criatura con su estatuilla en la mano. Era el vivo retrato de la felicidad.

No menos emocionante fue la entrega de la beca de Conchy, recogiendo su premio mientras su padre se debatía en el hospital entre la vida y la muerte. Fue madre muy joven y dejó de estudiar para aportar dinero a la familia. No tuvo suerte con su pareja y a los 40 años trabaja 7 días a la semana para sacar adelante a los tres hombres de la casa, sus tres hijos. Ellos se sienten muy orgullosos de su madre, pero Conchy quiere darles siempre algo más. Nunca ha perdido su sueño de estudiar en la Escuela de Hostelería y desea que algún día sus chicos puedan sentarse en la mesa de un pequeño restaurante a disfrutar de sus platos. Con la beca del Círculo OLAY se abre una nueva puerta en su vida.

Y, por último, subió al escenario Delia, una mujer que lleva trabajando duro desde los 17 años aunque ahora ha perdido su empleo. Su mente inquieta le hace pensar que es el momento de resurgir de las cenizas. Por ello, presentó al Círculo OLAY su proyecto empresarial llamado “Taller de Alimentación”, utilizando la comida como elemento sociabilizador, que mereció el último de los aplaudidos premios.

El evento duró hasta tarde y cuando Sonia, Conchy y Delia se despidieron de todo el equipo involucrado en el Círculo OLAY, nos quedamos con una sonrisa de satisfacción y brindamos con el deseo de poder seguir participando en proyectos tan bonitos.

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