Conoce, crea, cuenta (y vende). Con esta sencilla enumeración se podría definir la esencia del storytelling y de aquello que acompaña, o debería acompañar, a cualquier producto de comunicación.

El storytelling es un arma poderosa. Ya lo sabía Sherezade, cuando cada noche, consciente de que el sultán le cortaría la cabeza, contaba un cuento que interrumpía al alba con la promesa de desvelar el final al día siguiente.

Así, en la pasada edición del X Encuentro de Tendencias de Omnicon, gracias Adam Price, creador de Borgen, pudimos recordar todo lo necesario para que a nosotros tampoco ‘nos corten la cabeza’:

 

CONOCE… el producto y la audiencia. Tu mensaje depende de ellos

Cuestión de valores. Conoce bien los valores de lo que quieres vender y aplícalos a la historia que quieres contar.

Las audiencias activas son las que importan. El sistema tradicional de medición de audiencias se ha quedado obsoleto, ahora hay que diferenciar entre las personas que se topan con un contenido y las que lo demandan.

Un nuevo concepto de liderazgo. “Un líder hoy en día es aquella persona que no se toma todo demasiado en serio. Personas que escuchan las mejores ideas y las desarrollan, sin cambiar su forma de ser, ni de actuar”.

 

CREA… la historia que quieres contar.

Un ser omnisciente. El creador debe estar en todos los procesos de la composición de la historia.

Existe una brújula. ¿Cuál es la premisa de tu producto? Cada vez que te pierdas en el proceso de creación, vuelve a tu premisa.

No es un monólogo. Tiene que existir un verdadero proceso comunicativo, la historia tiene que ser una respuesta a cualquier duda del producto.

Los clichés son el peor pecado del storytelling. Hay que huir de los clichés, buscar la autenticidad de las cosas y sumergirse en la profundidad de los personajes y caracteres.

El corazón del storytelling no es otro que la realidad humana. Un estupendo storytelling es el que tiene en su interior una auténtica realidad y verdad humana.

Los ingredientes. Fascinación e identificación representan el éxito de una buena historia.

Atrevimiento, valentía y provocación. No se trata de provocar por pura provocación, sino de crear una maquinaria en constante movimiento que vaya proponiendo ideas provocativas.

La mirilla. Se necesita mantener en todo momento un ángulo crítico para conservar la atención y el interés de la audiencia.

No te olvides de la felicidad. Si no haces feliz a tu público, has de terminar la historia.

Y si la historia es de política… “hay dos opciones: se puede ser idealista o cínico, Voltaire o Maquiavelo.”

 

CUENTA (y vende)

Yes we can! “El lenguaje del poder debe ser inspiracional”.

Es algo personal. Cumple siempre la promesa adquirida y mantén los valores que demuestras.

Hasta las mejores historias necesitan del mejor negociante. “Negociar hoy en día tiene que ver con compartir, con ofrecer al otro el honor de poder conseguir también lo que quiere.”

Para ello…

  • Tu idea debe sonar mejor que la de tu adversario
  • Mantén sangre fría
  • Comprométete con tu contrincante
  • Comparte el éxito de la negociación con la otra parte, haz que sienta que el éxito no es solo tuyo

Y por si alguna de estas enseñanzas se nos olvida, Adam Price nos dejó claro cuál es nuestra premisa: “Los principios del storytelling se aplican a todas las formas de comunicación”. Así que no lo dudes, si te pierdes en el proceso de creación, vuelve a tu premisa.

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