nuevo gobeirno

Comienza una nueva legislatura con más de 120 días de retraso, y cerca de 300 días de gobierno en funciones, que se caracteriza por un gobierno en minoría, con aliados nuevos, mayorías difíciles para las grandes decisiones que debe tomar en el corto plazo y grandes retos políticos ante sí.

 

EL NUEVO GOBIERNO

Cabe interpretar la estructura del nuevo Gobierno a la luz del complejo escenario político y las prioridades formuladas por Rajoy en el debate de investidura.

En primer lugar, para Rajoy la prioridad principal para el nuevo período es afianzar y mantener larecuperación económica que permite a su vez mejorar las rentas medias de los ciudadanos y disminuir el desempleo. Por ello, es perfectamente congruente que mantenga prácticamente intacto el núcleo fundamental de su política económica: Guindos (Economía), Montoro (Hacienda) y Báñez (Empleo). Las nuevas incorporaciones en Fomento (de la Serna) y Energía, Turismo y Agenda Digital (Nadal) se deben a la necesidad de cubrir las vacantes de A. Pastor y J. Soria. Los cambios en la estructura de estos departamentos, aunque son pequeños pueden tener su importancia: Guindos incorpora a su departamento la política industrial (lo que puede significar un incremento de su peso en el gabinete) y Montoro pierde Administraciones Territoriales (que analizaremos más adelante).

En segundo lugar, para Rajoy otra gran prioridad es tratar de disminuir la tensión independentista de Cataluña. Como al mismo tiempo es imprescindible resolver la financiación de las autonomías, ha transferido ambas responsabilidades a la vicepresidencia del gobierno de Soraya Sáez de Santamaría. Este cambio puede interpretarse como un gesto de la importancia que se da a ambos problemas. Al mismo tiempo eleva el nivel de interlocución de los presidentes autonómicos (y particularmente el de Cataluña) con el Gobierno. Y aunque el papel de Hacienda será decisivo a la hora de discutir (y controlar) los compromisos financieros de las autonomías, se distingue la relación técnico/administrativa-financiera de la discusión política.

La tercera gran prioridad es las relaciones con la Unión Europea y muy particularmente la negociación del Brexit. Para ello, incorpora a una de las personas con más experiencia (si no la que más) en el complejo mundo de las relaciones en la Unión Europea.

Y todo ello debe hacerse en colaboración con un Congreso de Diputados que, en principio, no le garantiza la aprobación de ninguna de sus políticas legislativas y que le va a someter a un fuerte control parlamentario (lo que explica por ejemplo la salida de Jorge Fernández del Ministerio del Interior) o el reforzamiento con la portavocía del Gobierno del Ministro de Educación, claramente uno de los terrenos donde Rajoy quiere ensayar la imprescindible nueva política de buscar acuerdos amplios.

 

PERSPECTIVAS DE LA NUEVA LEGISLATURA: ESTABILIDAD O TURBULENCIA

A corto plazo.

Si tenemos en cuenta las principales razones que han llevado a posibilitar la formación de un nuevo Gobierno (temor a unas nuevas elecciones y crisis del PSOE) es bastante previsible que el Gobierno pueda desarrollar su tarea con una cierta estabilidad a corto plazo. Ello implica la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2017, probablemente antes de febrero de 2017. Para esta aprobación es muy probable que el Gobierno no pueda contar con el PSOE, pero sí con el PNV.

Dado que el Presidente del Gobierno puede disolver las Cámaras y convocar nuevas elecciones Generales a partir de mayo de 2017, es altamente improbable que en el corto plazo se intente bloquear desde el Congreso la acción del gobierno, y mucho menos presentar una moción de censura.

Todo ello dando por supuesto que el nuevo Gobierno adopta una actitud razonablemente dialogante y negociadora.

La gran incógnita que se plantea es el tratamiento de los planes secesionistas de los partidos independentistas de Cataluña y la Generalitat, y que tienen como fecha límite septiembre de 2017 con la amenaza de convocar un referéndum unilateral de independencia.

Indudablemente, el Gobierno no va a permitir esa posibilidad y para ello va a contar con el respaldo de al menos el PSOE, C´s y otros partidos minoritarios. Probablemente se va a intentar que la Generalitat no vaya hasta el final abriendo un  proceso de diálogo que incluya la revisión de algunos contenidos competenciales y sobre todo el marco financiero. Pero si al final esto no es suficiente, la crisis institucional estará garantizada.

A medio plazo (2018-2020)

Al margen del posible encauzamiento o estallido de la crisis institucional en Cataluña, la estabilidad de la legislatura vendrá marcada por el resultado del Congreso del PSOE (que todavía no se sabe cuándo se celebrará).

Si se diera el caso de que Pedro Sánchez reconquistara la Secretaría General es muy probable que se endureciera el clima político y se pusiera en marcha una confrontación directa de la mayoría del Congreso de Diputados con el Gobierno.

Si gana la tendencia política que actualmente es mayoritaria en el Comité Federal, es más probable que se mantenga una actitud de oposición razonable en el Congreso de los Diputados mientras se reafirma un  nuevo liderazgo y se testa en los procesos electorales próximos.

 

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