Sucedió un soleado 16 de junio de 2015 en la Torre Trump de la Quinta Avenida de Nueva York. Todo empezó con un “Make America Great Again!(“Hacer grande América de nuevo”). Tras 18 meses de ardua batalla entre estructura e improvisación, entre la mujer de Estado contra el hombre de negocios, el 8 de noviembre de 2016, los estadounidenses elegían a Donald Trump como presidente de Estados Unidos, un multimillonario que rompía las reglas.

¿Podíamos imaginar que alguien que hace declaraciones salvajes sobre los latinos o los musulmanes, alguien que anima a sus seguidores a llevar armas, que humilla, miente e insulta a mujeres, que llama a su contrincante Clinton “asquerosa”, alguien que llega a declarar que “podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería voto”, podría convertirse en el presidente de Estados Unidos? Pues sí, la mayoría de quinielas y apuestas no llegaron a cumplirse.

Trump ganó dejando boquiabierto al mundo.

 

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El presidente electo ha sabido aplicar muy bien aquello de que hablen “de mí” siempre, ya sea para bien o para mal. Pero más allá de toda ética y ausencia de valores, desde Ketchum, como expertos de comunicación, queremos analizar cómo toda esa estrategia de comunicación centrada en ganar, llamar la atención, provocar y crear controversia, no solo ha funcionado, sino que ha triunfado y captado más de 60 millones de habitantes. ¿Cuáles son las nuevas tendencias en la comunicación exitosa?

¿Es fruto de una ausencia de liderazgo mundial? ¿Ese tipo de nuevo “liderazgo” y populismo ha llamado a nuestra puerta para instalarse poco a poco en el S.XXI? Casos y países como Brexit, Grecia, Venezuela…. en donde ya han surgido, y seguirán surgiendo, como imposición al hartazgo, frustración y desesperación que el “sistema”, con todas sus deficiencias, genera en personas y sociedades, y que empieza a convertirse en mayorías.

Si la radicalidad ni los extremismos no cambian las cosas, ¿servirá el populismo como revulsivo para lograr una reacción inteligente en las estrategias de comunicación de los nuevos líderes?

 

Unas elecciones libradas en el ring de las Redes Sociales

El resultado de las elecciones estadounidenses se fraguó realmente en un escenario bien distinto al político, con armas muy distintas a los debates y las medidas. El campo de batalla han sido las Redes Sociales y el gran estratega de la contienda: Donald Trump.

Hillary Clinton recibió el respaldo de 229 diarios norteamericanos y 131 semanarios. Trump solo contó con la “confianza” de  13 medios. Pero en las redes sociales, el republicano supera con amplitud de seguidores e interacciones a la candidata demócrata.

 

Aquí están algunas CLAVES del éxito de la batalla ganada:

  • Trump tiene más seguidores en Twitter que The Wall Street Journal o que The Washington Post.
  • Clinton genera un 53% menos de “me gusta” que Trump:

Según datos recogidos por el diario El Mostrador, el pasado viernes 4 de noviembre, la página de Facebook de Trump acumulaba 11.9 millones de “me gusta” y su cuenta de Twitter contaba con 12.9 millones de seguidores. El número de Clinton fue de 7.8 millones y 10.1 millones, es decir, un 53%  menos. Ese mismo día, un post de Trump recibió 30 veces más “me encanta” que el de Clinton.

  • Concesiones de las televisiones:

Según el semanario Ahora, “los productores hacen concesiones con él que no harían con otros. La campaña de Trump concede entrevistas por teléfono a todas las cadenas todo el tiempo. Solo a él le permiten aparecer cuando quiere a través de una simple llamada

  • Trump ha sido el candidato que menos ha gastado en los medios y el más efectivo.

Los medios tradicionales han ofrecido una cobertura negativa sobre Donald Trump basándose en su perfil racista, xenófobo y sexista, además de analizar la legalidad de sus negocios. Y, según explica Pablo Boczkowski, Doctor en Estudios de Ciencia y Tecnología para El Mostrador, durante la segunda mitad del siglo XX, tan solo una fracción de esta cobertura negativa hubiera bastado para dañar las posibilidades de un candidato presidencial y tal vez incluso descarrilar la candidatura en su totalidad”.

Lo que parece claro y definitivo es que el mensaje de Trump en las redes sociales ha suscitado un compromiso y una interacción mayores que el de Clinton y esto ha podido contribuir también a su elección como presidente.

 

 

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