Por Víctor Acero Lucena, Corporate Group Manager Ketchum Pleon

Hace unos días tuve que realizar una sesión informativa para un cliente internacional sobre el paisaje de medios de España. Se sorprendió de la diversidad de medios regionales y de la cantidad de diarios económicos que le enumeré (hasta cuatro). A la vez que hacía la presentación, me llegaba al móvil una noticia sobre el cierre de una cabecera regional y me pasaban los datos de difusión de los diarios económicos (14% de caída). El panorama cambiaba por minutos y lo que hoy le estaba comentando a este cliente puede que no le fuera válido  después de nuestra conversación.

¿Existe realmente en este momento un panorama de medios español? Y si existe, ¿se le puede hacer una foto fija?

Decía hace poco, Borja Echevarría, subdirector de El País, que los medios impresos se encuentran en una situación de mucho peligro, y antes, el propio director de El País afirmaba que la producción de periódicos impresos no se sostiene económicamente. ¡Y lo dicen los responsables del diario más leído de este país! Poco a poco las desapariciones de cabeceras en los kioscos y el traslado a la red les van dando la razón. Lo que sorprende es que todavía resistan algunos en medio de la crisis publicitaria y de consumo de todo tipo, no solo de noticias.

Tal y como el futurólogo de la comunicación Ross Dawson predice, si la evolución de la tecnología y las tendencias publicitarias continua como hasta ahora la velocidad a la que desaparecerán publicaciones será exponencial. Algo que se acelerará con factores más locales como el desarrollo económico (aquí parece que en este aspecto vamos a frenar un poquito muy a nuestro pesar), los cambios en los hábitos de consumo, el nivel de adopción de nuevos dispositivos o incluso la regulación estatal.

Hay quienes afirman que los medios regionales, más pegados al lector, lo sobrellevarán mejor, y aunque parece cierto para unos, caso de Vocento, no lo es tanto para otros. Hace unas semanas nos enterábamos de que El Mundo se deshará de sus cabeceras regionales y que ha empezado a reducir a la mitad sus cuadernillos. El soporte de las administraciones públicas va a pasar también a mejor vida, de donde no hay no se puede sacar. Con todo, parece que el público no se preocupa excesivamente y que da por hecho de que obtendrá fuentes de información sobre lo que le interesa.

El diario regional que echaba el cierre anunciaba por supuesto que continuaba con su versión digital. Pero tampoco la sostenibilidad económica de los diarios digitales está clara. Nacen con una estructura de costes mejor que la de sus progenitores sí, pero vienen a nacer en un mundo ultra competitivo, donde unos cuantos se llevan la mayor parte de la audiencia (aunque no lo puedan traducir aún en ingresos como los de antaño) y otros muchos (blogs) hacen sus pinitos con suficiente éxito. Un mundo en el que sus pobladores se han acostumbrado al gratis total en la Red y cuesta pensar que estén dispuestos a pagar por acceder a la información online.

Y por si fuera poco, cada vez más marcas, empresas y organizaciones están empezando a ver y a encontrar su sitio en ese mundo como proveedores de contenido relevante para su público. Se están convirtiendo en medios y van a competir por la atención de la audiencia con los medios informativos, tradicionales o digitales.

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