Por Aurora García, Directora Asociada de Ketchum Pleon.

Siguiendo con la anterior reflexión, y en nombre de los que trabajamos en las agencias, me permito reivindicar una premisa y unos contenidos que considero imprescindibles.

En cuanto a los contenidos, y soy más que conscientes de que no es nada fácil ponerlo en práctica,  el briefing debe exponer POR QUÉ (el problema o situación que impulsa la puesta en marcha de la campaña o acción), PARA QUÉ (qué queremos conseguir, la solución ideal a la que se aspira) y A QUIÉN nos dirigimos (qué hace, cómo es, qué le gusta, qué actitud tiene el público objetivo). Es igualmente fundamental compartir el POSICIONAMIENTO que buscamos (cómo queremos que nos vean), QUÉ vamos a contar (el mensaje a transmitir, siempre 1 mejor que 2), los ARGUMENTOS que se van a utilizar y CÓMO lo vamos decir (el tono y el estilo, siempre coherentes con el general de la marca o empresa). Finalmente, y aunque parezcan aspectos meramente prácticos, es más que recomendable saber con CUÁNTO presupuesto se cuenta (muchas veces este dato no se ofrece para no “limitar la creatividad”, un error que a veces hace muy difícil dimensionar las “soluciones”) y CUÁNDO quiere el cliente recibir la propuesta (plazos realistas y realizables para desarrollar un trabajo de calidad, con las mayor posibilidad de acierto posible).

La premisa también es sencilla. El documento y su explicación -cuya razón de ser son precisamente facilitar el trabajo para conseguir el mejor resultado- tienen que ser claros, concisos y, sobre todo, inspiradores. No se trata de poner un marco que limite, sino hacer un esbozo que invite a imaginar.

Estoy firmemente convencida de que, con este espíritu y  con la información que recogen los 7 puntos anteriores, expuesta de forma precisa, el trabajo sería, sin duda, más eficiente, los resultados mejores y la vida de todos nosotros mucho más feliz.

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